No tiene traducción exacta en otros idiomas. Es el rato que se queda uno en la mesa cuando ya no hay comida, hablando, bebiendo café y dejando que la tarde se acomode.
La sobremesa empieza cuando alguien dice «¿café?» y termina cuando ya nadie sabe qué hora es. Es, probablemente, el rato más sano del día, aunque no haya ni un solo nutriente nuevo en juego.
En la sobremesa se habla de política y de fútbol, se cuentan recuerdos y se planifica la semana. Es el espacio donde la familia decide cosas importantes sin darse cuenta de que las está decidiendo.
Quedarse en la mesa después de comer reduce el estrés, mejora la digestión y refuerza los vínculos. Estudios de longevidad en zonas azules señalan algo parecido en Cerdeña o en Okinawa: comer acompañado y no irse corriendo.
A veces aparece un licor: un orujo, un pacharán, una hierbas. No es obligatorio ni cotidiano. Es un gesto de fin de fiesta, más simbólico que alcohólico.
La regla no escrita: no mirar el reloj y no sacar el móvil. Si alguien lo hace, alguien más lo señala con humor. La sobremesa es un acuerdo tácito de estar presentes.